En mi a la vez hormiga y cigarra,

hallo el hondo misterio de un sentido

por los ojos de otros que, ventanas,

me abren al paisaje del cariño.

 

Sueltan mi voz, mi cuerpo, mi mirada,

desde la quieta cruz a los caminos,

desde el dolor/angustia a la esperanza,

desde el cerrado miedo al albedrío.

 

Me muestran un por qué tras mi sed tanta

por todas las arenas hacia el río.

 

¿Cómo les retribuyo? Casi nada.

Apenas con algún papel escrito

y con que puedan ver que no fue vana

su constancia en ser tan comprensivos.

 

LAURA JORDÁN

14.01.2002